TAL VEZ
Por: Carlos Miñano Sánchez
Siempre
se viene diciendo que los valores, la ética, el respeto, la honradez, se
aprenden en casa, lo cual es muy cierto para los psicólogos y profesionales en
general. Nos hemos atrevido a decir que en hogares disfuncionales, las cosas no
irían bien para una familia; sin embargo hay hogares, donde con la presencia
materna, tenemos personas exitosas, triunfadoras e incluso que han dejado
huella y son ejemplo de vida a seguir.
En
ese sentido si desde niños se les enseña buenas practicas, entonces buenas
practicas harán siendo hombres. De hecho
erradicaremos los males que hoy aquejan nuestro país, como la corrupción, la
violencia entre otros males que se han convertido un cáncer en segundo grado.
Aunque
algunos de ciertas creencias dicen que la religión es el opio del pueblo. Tal
vez sería muy importante ponernos a meditar si estamos aplicando malas prácticas,
donde a los niños se les enseñe a ser violentos y a no tenerle temor a Dios.
Tal vez cabría preguntarse, ¿Cuantas veces vamos a misa?, ¿hemos enseñado a
nuestros hijos a ser reverentes a Dios? ¿Habremos enseñado a nuestros hijos que
la vida te la da Dios y solo él te la quita? ¿Hemos enseñado a nuestros hijos a ser tolerantes? ¿Habremos
enseñado a nuestros hijos a ser prudentes? ¿Habremos enseñado a nuestros
hijos a luchar por la felicidad? ¿Habremos
enseñado a nuestros hijos a perdonar? ¿Cuántas veces conversamos con nuestros
hijos sobre temas de actualidad?
Por
tal motivo, tal vez es importante y decisivo que después de esa reflexión
analicemos nuestra conducta como padres, para irradiar cada día con el ejemplo,
para enseñar a luchar ya no contra la violencia, tal vez estemos haciendo mal
con ello, tal vez debemos enseñar a
luchar por la paz, como nos pidiera Teresa de Calcuta alguna vez; tal vez
debemos de dejar de luchar contra la pobreza, sino luchar por la riqueza. Tal
vez sea mucho mejor recurrir nuevamente a aquellos juegos de campo, de espacio,
de sonrisas y carcajadas, a esos juegos donde te ensuciabas las manos y dejar
de lado los juegos de computadora, que solo tensan a la persona, estresan y los
conducen al borde de la ludopatía.
Tal
vez mis palabras no puedan apagar el fuego del bosque, solo espero que Dios
ilumine el corazón de ustedes que leen este mensaje; para poder contribuir por
la pacificación sostenida de nuestro región y por ende de nuestro amado Perú,
teniendo presente, que debemos irradiar alegría y que la felicidad nos llevara siempre
más lejos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario.