AGOSTO
Por Carlos Miñano Sánchez
Agosto
podría pasar desapercibido por muchas personas, puesto que no tenemos más que
un feriado que es sábado 30 y por ser fin de semana podría pasar desapercibido;
sobre todo por aquellos que trabajan de lunes a viernes.
Sin
embargo es importante reflexionar que otra cosa más importante existe en este
mundo que la vida, aquella que Dios nos da para cumplir una misión y muchos llegan
a su lecho de muerte sin encontrar cual es la misión que Dios nos encomienda.
Por
eso, hoy deseaba exhortarlo a mirar dentro de nuestro corazones abriendo la
mente en su amplitud, para comprender que Dios nos da la oportunidad de vivir y
de cumplir una misión, la que debe de ser dentro de un marco de paz y de respecto
mutuo por el prójimo, emulando a nuestra Santa Rosa de Lima, quien siguiera los
pasos de nuestro señor Jesucristo, al ser sumamente devota de y sensible con
los demás.
Y es
en ese camino, que lo ideal para
consolidarnos como ciudadanos, es que actuemos con ética, con valores
que solo se aprende en casa y que solo nos inculcan los padres, el respeto no
se puede venir a menos, la consideración con los demás, porque de ello pende la
paz. Ese cristal tan frágil que ante la vorágine de la tecnología, del escaso
tiempo nos ha estresado tanto que nos hace perder la paciencia, en un tiempo
donde todos vivimos apurados.
Si
eres padre, mira tu hogar y el mejor regalo que le dejas a tu hijo, no es
enviarlo a mejor colegio, no es solo la instrucción o la formación educativa y
profesional; sino los valores y la ética, para fortalecernos como ciudadanos y
como región, que se cimenta en la familia.
¿Qué
le dirías a Dios hoy si estuvieras frente a él? Piénsalo un momento y
pregúntate. Acabemos con todo tipo de violencia, para evitar que se repita. Seamos solidarios,
respetuosos con los demás. Inculquemos valores, para erradicar la violencia de
las calles y del país. Está en tu decisión de cambio. Seguro que podremos
lograrlo, como padres, como hijos y como vecinos.
Pensemos
siempre que nuestra actitud, dice mucho más que nuestras palabras y que nuestro
país necesita de ciudadanos fuertes pero en valores, en ética, en compromiso,
que nos lleve a una segunda independencia para este siglo XXI que aún no somos conscientes
que vivimos. Una independencia que no solo este cargada de sueños y esperanzas,
sino de hechos pacíficos que redundaran en la erradicación de la violencia que
hoy es un cáncer que debemos sanar caso contrario su efecto podría ser
devastador como la bomba sobre Hiroshima y Nagasaki ocurridas el 6 y 9 de
agosto respectivamente de 1945.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario.