jueves, 28 de agosto de 2014

AGOSTO

AGOSTO
Por Carlos Miñano Sánchez


Agosto podría pasar desapercibido por muchas personas, puesto que no tenemos más que un feriado que es sábado 30 y por ser fin de semana podría pasar desapercibido; sobre todo por aquellos que trabajan de lunes a viernes.

Sin embargo es importante reflexionar que otra cosa más importante existe en este mundo que la vida, aquella que Dios nos da para cumplir una misión y muchos llegan a su lecho de muerte sin encontrar cual es la misión que Dios nos encomienda.

Por eso, hoy deseaba exhortarlo a mirar dentro de nuestro corazones abriendo la mente en su amplitud, para comprender que Dios nos da la oportunidad de vivir y de cumplir una misión, la que debe de ser dentro de un marco de paz y de respecto mutuo por el prójimo, emulando a nuestra Santa Rosa de Lima, quien siguiera los pasos de nuestro señor Jesucristo, al ser sumamente devota de y sensible con los demás.

Y es en ese camino, que lo ideal para  consolidarnos como ciudadanos, es que actuemos con ética, con valores que solo se aprende en casa y que solo nos inculcan los padres, el respeto no se puede venir a menos, la consideración con los demás, porque de ello pende la paz. Ese cristal tan frágil que ante la vorágine de la tecnología, del escaso tiempo nos ha estresado tanto que nos hace perder la paciencia, en un tiempo donde todos vivimos apurados.

Si eres padre, mira tu hogar y el mejor regalo que le dejas a tu hijo, no es enviarlo a mejor colegio, no es solo la instrucción o la formación educativa y profesional; sino los valores y la ética, para fortalecernos como ciudadanos y como región, que se cimenta en la familia.

¿Qué le dirías a Dios hoy si estuvieras frente a él? Piénsalo un momento y pregúntate. Acabemos con todo tipo de violencia,  para evitar que se repita. Seamos solidarios, respetuosos con los demás. Inculquemos valores, para erradicar la violencia de las calles y del país. Está en tu decisión de cambio. Seguro que podremos lograrlo, como padres, como hijos y como vecinos.

Pensemos siempre que nuestra actitud, dice mucho más que nuestras palabras y que nuestro país necesita de ciudadanos fuertes pero en valores, en ética, en compromiso, que nos lleve a una segunda independencia para este siglo XXI que aún no somos conscientes que vivimos. Una independencia que no solo este cargada de sueños y esperanzas, sino de hechos pacíficos que redundaran en la erradicación de la violencia que hoy es un cáncer que debemos sanar caso contrario su efecto podría ser devastador como la bomba sobre Hiroshima y Nagasaki ocurridas el 6 y 9 de agosto respectivamente de 1945.



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